Origen

Para finales de los años setenta, los académicos que realizaban investigación sobre temas relacionados con la electroquímica en México eran realmente pocos. Sólo algunos laboratorios dispersos en el país conformaban la masa crítica de esta rama de la química y trabajaban de manera aislada, prácticamente sin conocerse ni interactuar [1]. Uno de los laboratorios que en estas fechas comenzó a generar investigación en electroquímica fue el de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con el Dr. Miguel Saloma Terrazas, quien recientemente había obtenido su doctorado en la Universidad de Trondheim, Noruega. Una de las principales metas del doctor Saloma fue difundir y promover su especialidad, por lo que se avocó a buscar financiamiento para invitar a reconocidas personalidades científicas que pudieran incrementar el interés y el desarrollo de la electroquímica en México. Sus esfuerzos se vieron coronados en 1979 con un apoyo por parte de la DGAPA-UNAM que le permitió organizar el primer evento científico en el área de electroquímica en la UNAM, el “Simposio de Electroquímica Moderna y sus Aplicaciones” [1].

Los ponentes del simposio se pudieron contactar con ayuda del profesor Arthur Díaz [1], investigador en electroquímica de la compañía IBM en California. Personalidades internacionales de la talla de Albert Fry, Dennis Evans, Marcel Pourbaix, Alejandro Arvía, Theodore Kuwana, y el mismo Arthur Díaz, quienes representaban académicamente lo mejor de aquellos años, participaron activamente en las actividades de ese evento. El simposio abarcó temas de punta en la investigación científica electroquímica como: uso de semiconductores, bioelectroquímica, electrosíntesis de compuestos orgánicos, métodos electroanalíticos, cinética y mecanismos en electroquímica, electroquímica de la corrosión y fuentes electroquímicas de corriente [1]. En este simposio participaron no sólo personal de la UNAM e invitados, sino también investigadores de los diversos grupos de investigación del país (ESIQUIE e IIE), quienes presentaron ponencias y asistieron a las pláticas y talleres que se ofrecieron. Ésta fue la primera vez que la comunidad electroquímica del país se reunía con un objetivo científico, lo que permitió que los participantes se conocieran, intercambiaran experiencias e identificaran las posibles áreas de trabajo conjunto.

Con esta primera experiencia académica, la comunidad electroquímica comenzó a reunirse anualmente en lo que se denominó “Reuniones Académicas de Electroquímica”, teniendo lugar la primera en el año de 1979 en el CINVESTAV.

A finales de los años setenta en este centro de investigaciones del IPN, habían comenzado las investigaciones de electroquímica con la llegada de los cooperantes científicos franceses [1] Roger Conan, Gerard Poillerat y Yunny Meas [1]. Estas reuniones eran informales con un carácter de minisimposio y se llevaban a cabo en salones de la institución, con la asistencia de una veintena de personas de diversas instituciones que hacían trabajos en electroquímica, incluyendo los alumnos de los académicos participantes.

Mucho de los miembros de la SMEQ pertenecen a grupos consolidados en la electroquímica, de quién se destaca su dedicada labor por el desarrollo, impulso y creación de nuevos grupos distribuidos en diferentes estados de la República Mexicana, como son Aguascalientes, Campeche, Chihuahua, Estado de México, México D.F., Guadalajara, Guanajuato, Morelos, Nuevo León, San Luis Potosí, Querétaro, Puebla, Sinaloa, Tijuana, Yucatán y Zacatecas; por mencionar algunos.

Formalización de la SMEQ.

Gracias al interés que despertaron las reuniones de la comunidad electroquímica, se propuso en 1980 la creación de la Sociedad Mexicana de Electroquímica, con el fin de agrupar a los participantes de las reuniones y cursos. La Sociedad no fue registrada legalmente y operó dos años de manera informal [1].

Los organizadores de las reuniones de la comunidad electroquímica, se encontraron con la necesidad de emitir recibos oficiales o facturas a nombre de la Sociedad Mexicana de Electroquímica, ya que ninguna institución o entidad gubernamental iba a darle dinero directamente a un organizador sin tener un comprobante fiscal. Fue en gran parte esta necesidad administrativa la que orilla a los organizadores de los congresos, fuertemente apoyados por los grupos del Dr.Yunny Meas y el Dr. Miguel Saloma, a constituir legalmente la Sociedad.

Con fecha del 12 de abril de 1983, ante el Lic. Antonio Velarde Violante, titular de la notaria No. 164, del Distrito Federal, y con número de registro público de la propiedad 6001, se constituye la Sociedad Mexicana de Electroquímica A.C., con domicilio en México, Distrito Federal, con duración de 99 años, según el acta notarial No. 40,668 (cuarenta mil seiscientos sesenta y ocho). Los miembros fundadores fueron Yunny Meas Vong (Presidente), Miguel Saloma Terrazas (Vicepresidente), Omar Solorza Feria (Secretario) y Guadalupe Alonso Viveros (Tesorero) (Figura 1).

Los estatutos de esta nueva sociedad fueron basados en gran parte en los de asociaciones profesionales sin fines de lucro que ya en aquellos tiempos se encontraban sólidamente consolidadas, como la Sociedad Química de México (SQM) y la Sociedad Mexicana de Física, entre otras. Y en la escritura 218,014; libro 5,702 con fecha del 22 de Noviembre del 2004, ante el Lic. Fausto Rico Álvarez, titular de la notaria No. 6 del Distrito Federal, cuyo testimonio quedo inscrito en el registro público de la propiedad folio 6001, se hizo constar la reforma total de los estatutos sociales de la Sociedad Mexicana de Electroquímica, Asociación Civil. Para quedar con domicilio en México Distrito Federal [3].

En el artículo 1º, dice: el nombre de la Asociación es: SOCIEDAD MEXICANA DE ELECTROQUIMICA A.C., el cual puede abreviarse con las siglas S.M.E.Q.[3].

Figura 1. Primer Acta Constitutiva de la SMEQ, 12 de Abril de 1983.